sábado, 19 de noviembre de 2011

13.-Madurez.


No es el cómo me traten los demás, lo que influye para ser más o menos madura. Sino que es mi actitud, y la postura  con la que respondo al trato de los demás, lo que define mi grado de madurez.
El  trato  que me den los demás es responsabilidad de ellos. La calidad de mi respuesta y reacción, esa es mi responsabilidad.
Pienso que para llegar a la madurez, primero hay que escalar un proceso, un camino y trayectoria, que conlleva diferentes tipos de experiencias, las cuales asumidas, aceptadas y bien orientadas nos servirán de guía.
Pero no queramos, o creamos tener madurez, cuando no se ha hecho el camino.
Pues la madurez, no es producto del pensamiento ni del intelecto, sino que es fruto de un estilo de vida ejercitado en convicciones y prácticas de una voluntad ejercitada.

domingo, 13 de noviembre de 2011

12.-Habilidades y capacidades.


Creo que todos podemos hacer mucho de lo que está a nuestro alcance, para lograr desarrollar nuestra habilidades y capacidades e irlas poniendo al servicio de los demás. Y esto es lo que hace que se potencien cada vez más, y así nos vamos  elevando.
Pero, nunca creamos que ya todo lo hemos hecho,  pues siempre existirán cosas que nos fallan, o nos falta en el hacer.

.11.-La ciencia del amar.


“Al  que le crece el amor le crece el dolor”. Decía alguien por ahí.
El que verdaderamente ama, se arriesga, sufre incomprensiones, se sacrifica, siempre está sirviendo, llora cuando se siente impotente.
La persona que ama, no se centra en sus propias necesidades, sin ser imprudente, se centra en las necesidades de los demás, en especial de quien más lo necesita. No tiene barreras, ni límites que la puedan frenar, pues se entrega sin cesar. Su gran recompensa es que sabe que ama, y ama porque primero ha sido inmensa y profundamente amada.
Lo contrario de la persona que no ama. Pues estas no buscan problemas, no se arriesgan, se centran en el cuidado de su salud corporal, en la comodidad, en su bienestar, no son capaces de sacrificar lo suyo por los demás. Y suelen apoyar, admirar y valorar a las personas que hacen lo mismo, o piensan igual que ellas. Se consideran inteligentes, por no permitir que las necesidades de los demás les quiten la tranquilidad.
El precio del verdadero amor es alto, y su recompensa, es eterna y divina.

domingo, 6 de noviembre de 2011

La Misericordia.


La misericordia es un don de Dios que ha sido derramado en nuestros corazones, del cual muchos no se han dado cuenta o no lo tienen a conciencia.
Mucho y muchos  hablan de la misericordia, muchos le tienen devoción. Pero la misericordia, no sólo es para pedir, admirar,  ni sólo para rezar; la misericordia se debe practicar.
Con Sor Faustina Kowalska, se despertó mucho el interés por “la misericordia”, por lo que han surgido muchas devociones; y me pregunto: ¿todos los seguidores de estas devociones, de verdad practican la misericordia?
Porque eso es lo que falta hoy. De lo contrario va a suceder lo mismo que con la “oración”.  Sí, mucha gente habla de oración, aprende y estudia sobre oración, incluso dan charlas y hasta cátedras de oración, pero hombres y mujeres que realmente vivan la oración, son muy pocas.

.-En el concepto de ayuda.


Cuando tengas frente a ti a alguien que necesita ayuda, no lo veas desde un punto de vista matemático, socioeconómico,  lógico, etc.
Más bien, míralo desde el amor. Es decir, no veas si es culpable, si afecta tu economía, tu estabilidad, etc. Rompe todas  esas barreras, y mira desde el amor, la compasión, la misericordia y la bondad.
Pues es hora de romper con esquemas egoístas, que poco a poco sean ido adueñando de nosotros, y nos han ido segando. Lo grave es que no sólo se están instalando en ti, sino en toda la sociedad. Es como una pandemia que se ha ido propagando, en el que sus primeros síntomas, es  ver por ti, luego, por ti, y después, por ti. Y los demás que hagan lo mismo.
Esta enfermedad mata lo mejor que tenemos. Por eso hoy, atrévete a romper el record “guinnes”, de ser la persona que más valores humanos implante en su vida. Si, valores que lo demás, o ya desecharon o nunca conocieron.
Atrévete a poner de moda un nuevo estilo de vida, desde la sencillez, transparencia, servicio, ternura, amor y misericordia. Y, tendiendo siempre la mano, no sólo para recibir, sino para dar y compartir, que para esto tienes mucho más de lo que te puedes imaginar.

Lo que se pudo rescatar de cuando la epidemia avanzó.


Bien, pues la influenza, siguió aumentando, y cobrando sus víctimas. Para mí, esto fue un aviso, un mensaje de Dios, pues aquello que no habíamos valorado, que habíamos dejado para después, se nos estaba yendo de las manos. Nos estábamos quedando con nuestros logros materiales, pero con un vacío terrible y con amargo dolor.
Era momento entonces de regresar a su lugar al corazón, para darle importancia, sólo a lo que en realidad vale la pena, nuestros seres queridos.
Es hora de darnos cuenta que es necesario dejar de trabajar, pelear  y luchar tanto sólo por lujos, comodidad, y puro material.
Empecemos a hacerlo pero por nuestra dignidad, nuestras relaciones con los demás. Recuperemos el dialogo, la amistad, recuperemos con sanidad lo valioso de la sociedad, es decir la humanidad. Llegó el momento para compartir y dedicarles amor, servicio y atención a los demás.