domingo, 6 de noviembre de 2011

La Misericordia.


La misericordia es un don de Dios que ha sido derramado en nuestros corazones, del cual muchos no se han dado cuenta o no lo tienen a conciencia.
Mucho y muchos  hablan de la misericordia, muchos le tienen devoción. Pero la misericordia, no sólo es para pedir, admirar,  ni sólo para rezar; la misericordia se debe practicar.
Con Sor Faustina Kowalska, se despertó mucho el interés por “la misericordia”, por lo que han surgido muchas devociones; y me pregunto: ¿todos los seguidores de estas devociones, de verdad practican la misericordia?
Porque eso es lo que falta hoy. De lo contrario va a suceder lo mismo que con la “oración”.  Sí, mucha gente habla de oración, aprende y estudia sobre oración, incluso dan charlas y hasta cátedras de oración, pero hombres y mujeres que realmente vivan la oración, son muy pocas.

.-En el concepto de ayuda.


Cuando tengas frente a ti a alguien que necesita ayuda, no lo veas desde un punto de vista matemático, socioeconómico,  lógico, etc.
Más bien, míralo desde el amor. Es decir, no veas si es culpable, si afecta tu economía, tu estabilidad, etc. Rompe todas  esas barreras, y mira desde el amor, la compasión, la misericordia y la bondad.
Pues es hora de romper con esquemas egoístas, que poco a poco sean ido adueñando de nosotros, y nos han ido segando. Lo grave es que no sólo se están instalando en ti, sino en toda la sociedad. Es como una pandemia que se ha ido propagando, en el que sus primeros síntomas, es  ver por ti, luego, por ti, y después, por ti. Y los demás que hagan lo mismo.
Esta enfermedad mata lo mejor que tenemos. Por eso hoy, atrévete a romper el record “guinnes”, de ser la persona que más valores humanos implante en su vida. Si, valores que lo demás, o ya desecharon o nunca conocieron.
Atrévete a poner de moda un nuevo estilo de vida, desde la sencillez, transparencia, servicio, ternura, amor y misericordia. Y, tendiendo siempre la mano, no sólo para recibir, sino para dar y compartir, que para esto tienes mucho más de lo que te puedes imaginar.

Lo que se pudo rescatar de cuando la epidemia avanzó.


Bien, pues la influenza, siguió aumentando, y cobrando sus víctimas. Para mí, esto fue un aviso, un mensaje de Dios, pues aquello que no habíamos valorado, que habíamos dejado para después, se nos estaba yendo de las manos. Nos estábamos quedando con nuestros logros materiales, pero con un vacío terrible y con amargo dolor.
Era momento entonces de regresar a su lugar al corazón, para darle importancia, sólo a lo que en realidad vale la pena, nuestros seres queridos.
Es hora de darnos cuenta que es necesario dejar de trabajar, pelear  y luchar tanto sólo por lujos, comodidad, y puro material.
Empecemos a hacerlo pero por nuestra dignidad, nuestras relaciones con los demás. Recuperemos el dialogo, la amistad, recuperemos con sanidad lo valioso de la sociedad, es decir la humanidad. Llegó el momento para compartir y dedicarles amor, servicio y atención a los demás.

lunes, 31 de octubre de 2011

Politica

7.-Politica.


Me parece que hoy que poseemos las mejores universidades, las mejores posibilidades y oportunidades, para estudiar y crecer, aumenta nuestro intelecto y disminuye nuestro sentido humano. Como consecuencia disminuye también nuestro sentido solidario, y todos los valores y convicciones que alguna vez respetamos.
Hoy mucha gente no sabe lo que hace y ni le interesa saberlo. Lo único importante es el bienestar del “YO”, en el sentido materialista.
 A costa de la pobreza del país, de la marginación de las personas, de la destrucción con drogas, y de pisar la dignidad y las convicciones profundas o no tan profundas de los demás.
Es triste la realidad, en cuanto a que no existe  un dialogo político, de padre a hijos, que contengan sentimientos y motivaciones, altruistas, solidarios y siempre en beneficio de los demás.
Todos esperamos, un mejor país, un mundo mejor, pero estamos esperando a que otros lo hagan por nosotros.
El grado de corrupción que hemos fomentado, y seguimos sosteniendo es caótico. La realidad es dura y cruel; pero la fe, la esperanza y el amor todo lo cambian de color, preparando con entrega generosa y oración, una mejor visión para el futuro.
Dios no está dormido, ahora más que nunca está trabajando arduamente, y ha convocado a muchos colaboradores, que le sirven fielmente, y que aunque no hagan ruido, están trabajando.

domingo, 23 de octubre de 2011

De una plática acerca del conocimiento propio.


Escuché en una ocasión a una persona que decía que  la doctrina de Santa Teresa  es la verdad y la realidad. Estoy completamente de acuerdo, sin embargo esta persona  agregaba que a ella no le gustan los cursos de autoestima, pues para ella sólo eran emotivos en el momento, y que en ellos se decían cosas que no estaban bien fundamentadas. Que por eso a ella no le sirve.
Yo pienso que la doctrina de Santa Teresa es fundamental, pero si los cursos de autoestima que se dan en Gral., no abarcan todo, es porque lo dan seres humanos igual de limitados que nosotros, y creo que aún dentro de lo deficientes que puedan ser, mientras haya humildad siempre se sale con ganancia, porque hasta de las personas más ignorantes siempre hay algo que aprender.
Y no me parece sensato esperar a que llegue la persona perfecta para asistir a unos talleres, pues esta nunca llegará, tal vez bien preparada, pero nunca perfecta, pues no debemos olvidar que somos criaturas.
Y en esto ya de nosotros depende el no quedarse con lo recibido, sino continuar buscando, trabajando, investigando, etc.
Y otra tontera, sería el esperar a ser perfectos para poder dar una conferencia, es algo irreal. Lo importante es compartir lo mucho o poco que uno sabe, para servicio de los demás, y  así dar gloria a Dios.

miércoles, 19 de octubre de 2011

.5.-Los dones de Dios.

5.-Los dones de Dios


El otro día, escuchaba a un conferencista, que hablaba de dos tendencias del ser humano, y que eran de acuerdo a su cultura, lugar geográfico de nacimiento, y temperamento, y que de acuerdo a esto podían ser, “arrogantes” o “sensibles”. Que el arrogante era quien todo lo razona. Explicaba que  los dos tienen que trabajar para lograr el equilibrio; sin embargo, mencionó que de estos dos, el mejor es el que ella posee, es decir el arrogante, porque todo lo ve con claridad.
Yo no creo que Dios, justo como es, haya hecho a unos mejores y a otros peores, o no tan mejores.
Yo más bien creo que  Dios da los dones y constituye a la persona de acuerdo a su plan de salvación, y de acuerdo a la misión personal de cada persona. De lo contrario, ¿qué culpa se tienen los que no nacieran con la parte “supuestamente” mejor? No es cuestión de elección, sino de aceptación. Y ¿cómo se le podría ayudar a trabajar a una persona, diciéndole:”acéptate, que te toco lo peor, porque a mí me tocó lo mejor?”.
Tampoco se trata de creer que el sensible es el mejor, sino que los dos, son para gloria de Dios. Ya que Jesús ni fue arrogante, ni excesivamente sensible, sino, hombre perfecto.
Lo que sí es real es que en la sagrada escritura  dice: _”que en la debilidad se manifiesta más la gracia de Dios.
Y Santa Teresa de Ávila, decía que con humildad se tiene a Dios de un pelo.
No podemos pensar que las personas poco sensible, y que lo ven todo desde la razón, son las únicas que poseen la verdad; creen tener ellas la verdad y tienen buenos fundamentos, pero no pueden saberlo todo. Cuando todo ser humano independientemente de su temperamento e inclinación, es un ser integrado de sentimientos  y emociones, así como también un misterio, que va más allá de lo que se ve o se palpa físicamente, somos una integración de cuerpo y espíritu, y  a este último, no es posible tocarle.
Creo que goza de un buen equilibrio e integración, la persona que está en el centro de la humildad, es decir, el místico. Todos los demás “arrieros somos y en el camino andamos”, como decía alguien por allí.
La doctora Rosa Argentina Rivas Lacayo, en su libro “Saber pensar” dice: _ “¿hasta cuándo aprenderemos a tener humildad suficiente para reconocer que nuestros sentidos físicos son muy limitados en su percepción de la realidad?
Esta doctora habla de la importancia de la subjetividad.
Creo que las personas que se mofan mucho de ser objetivas deberían leer este libro de “saber pensar”, aunque sea para alcanzar un poquito de humildad.