PRIMAVERA:
Es ese respirar que da a nuestra vida
paz y serenidad. Es ese sentir con el aire alegría y gozo en el corazón.
Es amar y dejarse amar, por Cristo
nuestro Señor.
A amistades que nunca pensaste
encontrar, es esa puerta que se abre y te invita a deleitarte, de lo que es la
vida en Verdad.
Pero, solo Cristo tiene las llaves de la
estación primaveral, y. solo él sabe, cuánto en ella puedes durar.
Espíritu primaveral., es todo el
positivismo con el que solemos actuar, no importando si algún día hemos de
fracasar, lo importante es tener la seguridad de un sol, que para nosotros
siempre brillará.
No se sabe cuánto perdurará, pero, hoy,
¡la vamos a aprovechar!
No es simplemente un acto de
imaginación, aunque esta influya. Sino que es un acallarse y contemplar desde
la naturaleza, sumergiéndonos poco a poco en nuestro interior. Hasta que ya estamos
allí, entonces lograremos contemplar la estación que ahí se va viviendo.
Pero como no siempre es fácil de
explicar, es cuando entra la imaginación a ponerle nombre o a buscarle
semejanza a lo que se va experimentando.
Pero, no olvides grabarte en el corazón,
todas las cosas, las maravillas de esta estación, pues no son eternas, muchas
otras vendrán en lo posterior a hacértela de emoción.

Por eso, hoy ¡Disfrútala! ¡Vívela!, con
medida y serenidad.
¡Gózala! Y siente la esperanza de la
otra estación que te llegará,
Pero, esta su tiempo tendrá.
Ahora solo abre tu ventana y sonríe a la
vida, en esta etapa primaveral.